Bolleria Industrial
Feb

Las tres comidas principales de los españoles son el desayuno, la comida y la cena, entre las que se suelen intercalar, sobre todo en el caso de los niños, un tentempié a media mañana y una merienda por la tarde.
Puesto que las comidas principales no siempre están lo bastante bien pensadas desde el punto de vista nutritivo, lo ideal sería que los refrigerios intermedios sirvieran para corregir los desequilibrios y redondear el conjunto de la dieta (por ejemplo, el que no come fruta en los postres ni en el desayuno podría aprovechar ese momento para tomar dos piezas de fruta, que le aporten vitaminas y fibra.
Lo malo es que, a veces, los tentempiés sirven justo para lo contrario, es decir, para desequilibrar nuestra alimentación.
La dieta de los niños españoles se caracteriza por el exceso de proteínas y grasas (sobre todo saturadas), por la escasez de hidratos de carbono y por las carencias de algunas vitaminas y minerales.
Si a esos niños se les ofrece sistemáticamente como merienda una rosquilla, una palmera o
cualquier otro producto de bollería, se estará agudizando el desequilibrio existente, ya que esos productos son ricos en grasas saturadas, excesivamente azucarados, no tienen vitaminas ni minerales y, a menudo, llevan colorantes y otros aditivos innecesarios.
Así pues, aunque estos caprichos pueden tomarse sin problema de vez en cuando, es preferible
que habitualmente se recurra a los bocadillos de pan normal y contenido moderadamente graso
(atún y sardinas en aceite, jamón cocido de buena calidad), la leche, los yogures y las frutas.
No se deje impresionar por los productos “sin colesterol”, pues aunque no tengan trazas de
esta sustancia, es su proporción de ácidos grasos la que puede alterar nuestro nivel de colesterol en sangre. No desconfíe por sistema de las grasas animales, como la mantequilla, pues muchas grasas vegetales empleadas en la bollería industrial son menos recomendables .



